El segundo glorioso del tigre de Bengala

” No puedo controlar mi impulsividad”…..

Esta es una de las frases que mas repiten las personas que tienen TDHA.Y la verdad es que al principio cuando empiezas a conocerlas hasta te lo crees.

Según va pasando el tiempo y vas conociendo a cada persona, te das cuenta que la gran mayoría de la veces, ese “no puedo” es mas cómodo de usar que un “no quiero, no me da la gana  y no me apetece controlarmeeeeeee, porque estoy saturadoooooo!!

De acuerdo, acabo de echar un ordago a toda la comunidad de TDACHEROS que siguen este blog. Pués si, será que hoy es el día de dar guerra y hacer pensar a la tropa.

Estoy convencida de que la impulsividad se puede controlar.Otra cosa es que no la queramos controlar porque necesitamos desahogarnos y sacar toda nuestra rabia y frustración acumulada.

Me explicare mejor.

Cuando estamos en una situación en la que vemos que tenemos mucho riesgo de perder el control,a medida que van pasando los minutos o incluso los segundos, nuestro  cuerpo nos empieza a dar avisos de que la bomba va a estallar.La respiración se empieza a acelerar, así como las pulsaciones.Empiezas a notar una sensación que te sube por el pecho y que es como si un tigre te estuviera apretando con sus garras, te empieza a quemar toda la zona torácica y seguramente también notas una cierta tensión en la cabeza.

Es en ese momento, en ese segundo cuando TU DECIDES si saltar o no, en ese momento,tu lóbulo frontal, el que gestiona tu parte racional, entra en lucha con tu cerebro más primitivo,y el resultado será el que tu decidas.Es un segundo, el segundo que marcara la diferencia entre la gloria de controlar una situación o la catástrofe de entrar en la espiral del descontrol.

Es fundamental identificar las señales que nos va enviando nuestro cuerpo, no las desprecies, estate atento y veras como las cosas no ocurren tan rápido como a ti te parece.

Identificar ese segundo en el que todavía tienes el control, es lo que marcará la diferencia.Ese segundo existe, no me lo invento es tu segundo de gloria.Haz la prueba la próxima vez que te enfrentes a una situación tensa o en la que vayas a saltar:

1.- Conócete, reconoce la señales que tu cuerpo te envía. Respira profundamente,eso  te ayudará.

2.- Dale al “Pause” un segundo y calibra si merece la pena “liarla”.Seguramente no.

A veces hay que dejar de lado el “¿por qué no?” para usar el  “¿y para qué?”

Hasta la próxima…..

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